

Todos a la calle. Los 77 chinos detenidos el martes fueron puestos ayer en libertad por la juez de instrucción de Mataró que lleva el caso. Todos, eso sí, salen con cargos pues han quedado imputados por un delito contra el derecho de los trabajadores. Deben entregar los pasaportes, se les prohibe salir de España y cada día 15 han de personarse en comisaría.
A bote pronto, muchos pensarán que la mayor operación policial de la historia de los mossos ha sido un fiasco. Cero detenidos tras movilizar a 750 mossos, 20 secretarios judicial, 40 traductores sabe a poco. Es obvio negarlo.
Pero, como todo en la vida, es bueno no quedarse en las primeras impresiones. Yo, que en muchas ocasiones me he mostrado muy crítico con las actuaciones de los Mossos d'Esquadra, quiero dejar aquí constancia que, en mi opinión, esta Operación Wei no ha acabado en fiasco.
Varios son los motivos que me invitan a decir esto.
Primero: la Operación Wei no era un fin en sí mismo, sino la primera fase de una ofensiva a medio plazo contra las tramas mafiosas chinas de tráfico de inmigrantes y explotación de trabajadores. Que la mayoría de chinos que se encontraban allí sometidos a un régimen de semiesclavitud no se sentían víctimas de nada y que incluso se sentían agradecidos a los Cabezas de Serpiente (coyotes en versión china) por haberles traído a España no cambia nada. Su situación era la que era. Y punto.
Segundo: la Operación Wei ha golpeado el submundo de explotación que se había desarrollado en Mataró. Eso, en mi juicio, es el gran logro de este operativo. Esa sociedad paralela ha sido neutralizada (al menos de momento) y exhibida en público (el mejor modo de acabar con la impunidad). Ahora, es tarea de la policía catalana evitar que esos (malos) modos laborales se rehagan. Por tanto, deberán estar muy atentos a que los talleres que reanuden su actividad se ajusten a la legalidad. Si los Mossos dejan que lo que pasaba vuelva a suceder, entonces sí que la Operación Wei no habrá servido para nada.
Tercero: por favor señores mossos, sigan el rastro de las empresas que encargaban esa ropa. Como en el tráfico de drogas, de armas o la trata de blancas, la explotación laboral existe porque hay demanda. Si puedo producir casi tan barato como en China, con la productividad de China y sin tener que pagar el transporte desde China,...para qué ir a China pudiendo subcontratar en Mataró.
A bote pronto, muchos pensarán que la mayor operación policial de la historia de los mossos ha sido un fiasco. Cero detenidos tras movilizar a 750 mossos, 20 secretarios judicial, 40 traductores sabe a poco. Es obvio negarlo.
Pero, como todo en la vida, es bueno no quedarse en las primeras impresiones. Yo, que en muchas ocasiones me he mostrado muy crítico con las actuaciones de los Mossos d'Esquadra, quiero dejar aquí constancia que, en mi opinión, esta Operación Wei no ha acabado en fiasco.
Varios son los motivos que me invitan a decir esto.
Primero: la Operación Wei no era un fin en sí mismo, sino la primera fase de una ofensiva a medio plazo contra las tramas mafiosas chinas de tráfico de inmigrantes y explotación de trabajadores. Que la mayoría de chinos que se encontraban allí sometidos a un régimen de semiesclavitud no se sentían víctimas de nada y que incluso se sentían agradecidos a los Cabezas de Serpiente (coyotes en versión china) por haberles traído a España no cambia nada. Su situación era la que era. Y punto.
Segundo: la Operación Wei ha golpeado el submundo de explotación que se había desarrollado en Mataró. Eso, en mi juicio, es el gran logro de este operativo. Esa sociedad paralela ha sido neutralizada (al menos de momento) y exhibida en público (el mejor modo de acabar con la impunidad). Ahora, es tarea de la policía catalana evitar que esos (malos) modos laborales se rehagan. Por tanto, deberán estar muy atentos a que los talleres que reanuden su actividad se ajusten a la legalidad. Si los Mossos dejan que lo que pasaba vuelva a suceder, entonces sí que la Operación Wei no habrá servido para nada.
Tercero: por favor señores mossos, sigan el rastro de las empresas que encargaban esa ropa. Como en el tráfico de drogas, de armas o la trata de blancas, la explotación laboral existe porque hay demanda. Si puedo producir casi tan barato como en China, con la productividad de China y sin tener que pagar el transporte desde China,...para qué ir a China pudiendo subcontratar en Mataró.

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